Rumores, cotilleos, ideas erróneas… En este mundo de desconocimiento, nadie está a salvo. Cualquier tema puede convertirse en un tópico defendido fervientemente por escuadrones de sabelotodos. Sin embargo, las cosas no son siempre lo que nos cuentan…

Lo mismo ocurre con el teletrabajo. De hecho, normalmente los que tienen más autoridad y hablan más del teletrabajo… son los que nunca trabajan a distancia.

Conozcamos algunos mitos del teletrabajo y sepamos si son falsos o hay algo de verdad detrás de ellos. Así que, ¡abróchate el cinturón!

6 ideas preconcebidas sobre el trabajo a distancia: ¿mito o realidad?

-Los empleados que teletrabajan no están trabajando en realidad

Este es un falso mito, y quizás el más perjudicial a la hora de intentar establecer el teletrabajo en muchas empresas. Mucha gente cree que si el empleado no está a la vista, probablemente esté viendo vídeos de Youtube de animales bonitos durante todo el día, preparándose un suntuoso sándwich de 16 capas como tentempié, o cualquier tipo de actividad divertida que no sea trabajar.

-Los empleados que trabajan a distancia se quedan todo el día en pijama.

Hay que tener en cuenta que lo que los trabajadores decidan ponerse es algo que depende de ellos, pero se suele recomendar seguir el código de vestimenta de la oficina, porque ayuda a establecer rutinas y a estar más activo desde el principio del día. Además, hay que tener en cuenta que muchos teletrabajadores optan por situar su oficina fuera de casa (por ejemplo, llevándose el portátil a una cafetería o a un parque), donde lucir un pijama no siempre es la decisión más acertada…

-Las personas que trabajan a distancia llevan una vida desordenada

Esto no es necesariamente cierto. Sin duda, algunas personas pueden acabar atrapadas en horarios caóticos, terminando el trabajo de madrugada y durmiendo durante el día. Pero no hay que preocuparse, esto es perfectamente evitable si se establecen correctamente las rutinas desde el principio con la disciplina necesaria para respetarlas.

Además, si se lleva a cabo de forma inteligente, la posibilidad de conciliación que ofrece el teletrabajo puede ayudar a los empleados a llevar una vida más lógica y ordenada que la que permite trabajar en una oficina. En otras palabras, el teletrabajo puede ofrecer exactamente lo contrario de lo que se podría pensar.

-El teletrabajo fomenta el aislamiento.

Hay que tener cuidado con la palabra aislamiento en el teletrabajo. ¿Este tipo de trabajo hace que el empleado se aísle de la empresa o de los compañeros? Puede ocurrir, pero no tiene por qué ser así.

Hay múltiples variables a tener en cuenta: desde el tipo de herramientas que se utilizan a la hora de trabajar a distancia hasta qué modalidad se elige finalmente (el teletrabajo puede ser a tiempo parcial e incluir algunos días de trabajo presencial), o el tipo de personalidad del trabajador. Al final, lo más importante es que tanto la empresa como el trabajador se esfuercen por establecer las mejores medidas para evitar que el empleado se convierta en un extraño para los demás compañeros.

-El teletrabajo sólo es accesible para los jóvenes que saben de tecnología.

Vale, aclaremos algo, efectivamente necesitarás unos conocimientos básicos de tecnología (por ejemplo, diferenciar un ordenador de una máquina de café), pero no necesitas ser Steve Wozniak para poder trabajar desde casa. De hecho, si sabes quién es Steve Wozniak, probablemente sepas lo suficiente para manejar la tecnología que necesitas para trabajar a distancia.

Además, todos podemos aprender cosas nuevas de vez en cuando. Con un poco de esfuerzo, incluso tu abuelo, el que se parece a Abe Simpson, podría convertirse en un teletrabajador profesional. No es tan difícil.

-Las empresas no facilitan el trabajo a distancia porque hay demasiados inconvenientes.

Una auténtica tontería. Trabajar desde casa tiene tantas ventajas que nos ha permitido escribir este artículo. Entre sus ventajas, está el hecho de que el trabajador puede ser más autónomo, que los empleados pueden ahorrarse muchos desplazamientos (es más barato y menos costoso trabajar desde casa), es más fácil conciliar la vida laboral y personal, favorece la integración de personas con discapacidad y el puesto está más valorado. En comparación con las desventajas, como el posible aislamiento o una hipotética reducción del rendimiento en algunos trabajadores, merece la pena intentarlo.

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