Tener un accidente de tránsito puede ocurrirle a cualquier persona, incluso al mejor de los conductores y es que hay muchos factores que pueden influir para un desenlace de este tipo. Dependiendo de la gravedad del accidente, la persona involucrada puede ser sometida a un proceso judicial que, en el peor de los casos, resulte en prisión por meses o años, especialmente si al momento del accidente tiene un nivel de alcohol en sangre por encima de lo permitido.

Es, justamente por lo anterior, que si sufres un accidente conduciendo ebrio, es esencial que busques la mejor defensa posible, como es el caso de JR Abogados, especialistas en delitos contra la seguridad del tráfico. ¿Las razones? Un buen abogado puede marcar una diferencia en el resultado de un proceso judicial. Las probabilidades de librarse de prisión aumentan en la medida que contrates los servicios de profesionales con amplia experiencia en el área. De ahí la recomendación de, en estos casos, no recurrir a amigos, conocidos o familiares. 

Nivel de alcohol en sangre: clave para determinar la pena judicial

El nivel de alcohol en sangre es un elemento clave que, sin lugar a dudas, determinará el destino de la persona. Si bien el límite es de 0,40, a medida que va aumentando, la pena va creciendo, siendo especialmente grave cuando el mismo supera 0,60. De hecho, de ese resultado, la pena puede ir desde la imposibilidad de manejar por varios años hasta hacer trabajos comunitarios, pagar una multa o ir a prisión.

La persona, siempre y cuando no tenga lesiones de gravedad posteriores al accidente, será sometida a la prueba de alcoholemia y también a la prueba de drogas. Adicionalmente, los agentes pueden determinar, según la sintomatología de la persona, si se encontraba o no en capacidad de conducir de forma responsable, y es que si además del resultado de alcohol o drogas, presentas síntomas como balbuceos, halitosis o andar deambulante, la pena puede ser aún mayor. 

En este sentido, los delitos más comunes asociados a un accidente son los siguientes:

  • Conducción temeraria
  • Velocidad excesiva
  • Negativa a hacer el test de alcohol y/o drogas
  • Conducir sin permiso
  • Delito de fuga
  • Estado de ebriedad

Por otro lado, aspectos como la reincidencia, testigos y, como comentamos anteriormente, el estado de la persona percibido por los agentes, son claves para un mejor o peor pronóstico de juicio, y es que hay muchos factores que influyen y determinan el destino de una persona bajo estas circunstancias. De allí la importancia de solo contratar abogados especialistas y con amplia experiencia en el área. 

Alcoholemia: ¿falta administrativa o juicio penal?

Además de las características propias del accidente, la tasa de alcoholemia es determinante para la persona involucrada. Por ejemplo, los conductores que tengan menos de dos años con el permiso de conducir, se les considerará con alcoholemia por encima de los 0,30, mientras que los que tengan más años es a partir de 0,50. Aun así y dependiendo del estado de la persona, los oficiales pueden abrir un procedimiento a partir de los 0,30 miligramos por litro aspirado. 

En el caso de superar los 0,50, la multa puede llegar a ser de hasta 1.000 euros, adicional a la eliminación de varios puntos en el carnet de conducir. Si el valor oscila entre 0,25 y 0,50, la multa es de 500 euros y la eliminación de cuatro puntos en el carnet. 

Superior a los números anteriores, la persona se enfrenta a perder por un tiempo determinado su carnet de conducir (1 a 4 años), cumplir con servicio de trabajo comunitario o, incluso, ir a prisión. El delito contra la seguridad del tráfico, especialmente cuando la persona conduce bajo los efectos de alguna droga o alcohol, requiere de la ayuda y defensa de un profesional para reducir las probabilidades de ir a prisión, así como también reducir la correspondiente pena. En general, es un delito que cuando requiere juicio, es un proceso sumamente rápido.

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