La entrada principal de la Embajada de Estados Unidos en la capital hondureña, Tegucigalpa, fue quemada el viernes después de que los manifestantes prendieran fuego a los neumáticos y objetos que se encontraban frente al edificio. El fuego se extinguió a media tarde, y un portavoz del Departamento de Estado dijo más tarde que ningún miembro de la embajada resultó herido en el incidente.

El incendio se produjo en medio de días de protestas de profesionales de la educación y la medicina, que instan al gobierno a no privatizar sus sectores. La Embajada de los Estados Unidos había ordenado previamente a las familias de los empleados del gobierno de los Estados Unidos que permanecieran en sus hogares durante las protestas.

No quedó claro de inmediato si la embajada era el objetivo previsto de los manifestantes.

Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo a CNN que el incidente no parecía grave y que el personal estaba buscando más información en el lugar.

El portavoz del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental calificó más tarde el incendio como un acto «inaceptable» de «violencia» y dijo que la embajada estaba trabajando «estrechamente» con las autoridades hondureñas.

Las protestas coinciden con otro drama que involucra al gobierno hondureño: Hace dos días, el Distrito Sur de Nueva York reveló que el presidente hondureño Juan Orlando Hernández y otros han sido investigados por «actividades de narcotráfico y lavado de dinero a gran escala» que involucran cocaína.

El gobierno hondureño confirmó el viernes la investigación, pero negó las acusaciones, diciendo que no se habían encontrado pruebas.

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