La algodistrofia, también conocida como síndrome doloroso regional complejo (SDRC), se manifiesta como dolor crónico en las articulaciones de las piernas y los brazos. Se puede tratar siguiendo el método apropiado para disminuir sus efectos en el cuerpo.

Es una enfermedad rara y que incapacita en mayor o menor medida a quién la padece. Lo más habitual es que afecte a los adultos a partir de los 35 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Al menos el 75% de los afectados son mujeres y suele actuar sobre todo en los miembros superiores.

Las causas todavía no están completamente definidas pero la más común es un traumatismo óseo o en la articulación, como esguinces o una cirugía ortopédica que haya dañado el sistema nervioso.

Además del dolor intenso, los síntomas incluyen la hinchazón de los miembros afectados, dificultad para efectuar algunos movimientos, y el exceso de sensibilidad y transpiración cerca de la zona afectada.

Los tratamientos que se hacen para combatir la enfermedad se centran en disminuir el dolor y hacer que vuelva a fluir libremente la sangre. No es posible curar la algodistrofia, pero sí evitar la aparición de los síntomas con el tratamiento apropiado.

Su tratamiento: la magnetoterapia

La magnetoterapia es una terapia física que se usa sobre todo para favorecer la regeneración de los huesos, pero se ha descubierto que sus efectos regenerativos también se aplican en otros tipos de tejidos, como los tendones y los músculos. Esto ha supuesto un gran avance en el campo de la fisioterapia.

Los cambios fisiológicos que provoca en el cuerpo sirven muy bien para tratar casi todas las enfermedades relacionadas con traumas físicos. Aquí hay más información sobre magnetoterapia y sobre cómo actúa en el cuerpo humano.

Su funcionamiento es bastante simple en realidad. El dispositivo que se usa crea pequeños campos magnéticos -o corrientes eléctricas, es lo mismo- que estimulan algunos procesos en el cuerpo. Entre ellos está la regeneración de tejidos, que es lo que la hace muy buena para el tratamiento de la algodistrofia.

Funciona porque el cuerpo actúa con impulsos eléctricos, por lo que ayuda a cumplir algunas de las funciones que no puede hacer solo en ciertas áreas, o al menos no correctamente. Entre sus beneficios está el aumento de la circulación sanguínea al dilatar los conductos de la zona, que es lo que desinflama y reduce el dolor.

¿Cómo hacer la magnetoterapia?

Es importante comenzar cuanto antes el tratamiento porque así se frena la progresión de la enfermedad. Al ir pasando el tiempo es posible que el área afectada aumente de tamaño y que los síntomas se acentúen, lo que resultará aún más incapacitante para el paciente. Además, la terapia continua es imprescindible para hacer avances y mantenerlos a lo largo del tiempo.

Es por ello que existen aparatos de magnetoterapia portátil para que cualquiera pueda aplicarla sin tener que acudir continuamente a un fisioterapeuta. Es completamente seguro porque no afecta de ninguna forma negativa al cuerpo si se usa por el tiempo recomendado por el especialista de la salud.

Lo más efectivo que se puede hacer es aplicar la magnetoterapia una vez al día en sesiones de dos horas aproximadamente. Esto cambiará dependiendo del dolor que sienta el paciente. Es normal que aumente durante los primeros días de terapia, pero no hasta el punto de ser insoportable.

La Magneto es uno de los dispositivos que se recomienda actualmente ya que cuenta con dos canales de salida que se colocan en el cuerpo para hacer dos terapias diferentes al mismo tiempo, o tratar dos zonas a la vez, si fuera necesario.

Viene con una serie de programas ya preestablecidos para tratar con mayor eficacia los distintos síntomas. Entre los programas está el antiinflamatorio, que ayuda a combatir la atrofia muscular, y el que ayuda en la regeneración de los ligamentos o huesos. Habrá que escoger el que se ajuste más a lo que se requiera en cada momento.

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