Los hombres y las mujeres son diferentes como consumidores y responden a diferentes tácticas de marketing. ¿Polémico? Te explicamos por qué se cree que las empresas necesitan enfoques diferentes para los clientes masculinos y femeninos, y lo que se debe y no se debe hacer al segmentar su marketing por género.

Entender lo que quieren las consumidoras

Si los hombres y las mujeres se comportan y actúan de manera diferente entre sí, entonces quizás sus respuestas al marketing y las ventas, y lo que es más importante, su proceso de compra, también sean diferentes.

El segmento femenino del mercado es una oportunidad poco desarrollada, posiblemente la oportunidad número uno, para quienes realmente entienden lo que las mujeres realmente quieren.

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Todos los profesionales del marketing deben considerar si su enfoque es realmente inclusivo de las mujeres y su forma de pensar. No se trata simplemente de una cuestión de grandes empresas; esto se aplica a su pequeña empresa y cómo habla con sus clientes.

Cómo las mujeres toman decisiones de compra de manera diferente a los hombres. Los hombres y las mujeres no se comunican de la misma manera y no compran por las mismas razones. Él simplemente quiere que se lleve a cabo la transacción. Ella está interesada en crear una relación.

Los hombres dominan la mayoría de las industrias y la industria de la publicidad no es una excepción. Aunque aproximadamente la mitad del personal de publicidad son mujeres, los hombres monopolizan los codiciados puestos creativos.

Afortunadamente, el creciente poder de consumo femenino está cambiando la forma en que algunas empresas diseñan, fabrican y comercializan productos. Las consumidoras quieren saber qué les va a hacer el producto; ¿Cómo les ayudará o les hará la vida más fácil? ¿Y cómo obtienen las mujeres esta información? Hacen mucha investigación.

Marketing dirigido a mujeres: cómo hacerlo mal

Las mujeres, como consumidoras, claramente no son un grupo homogéneo que se comporta y actúa de manera predecible. Ser condescendiente, presumido o poco sincero no le dará más ventas. Las mujeres gastarán más con una marca que «lo consigue» sin esforzarse demasiado.

Es importante pensar en cada potencial compradora como un individuo y concentrarse en sus necesidades. ¿En qué etapa de la vida se encuentra? ¿Cómo puede su producto facilitarle la vida?

Por lo tanto, una lección es que la publicidad tradicional basada en ventas será menos efectiva y las formas más sutiles de comunicación podrían funcionar mejor, como el boca a boca y el marketing social.

Para ir un paso más allá, es hora de diseñar productos (y campañas de marketing) que realmente atraigan las necesidades y hábitos de compra de las mujeres.

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