El año 2020 fue especialmente difícil para las madres y padres trabajadores. Mientras trataban de cuidar a sus hijos, muchos padres luchaban por mantener sus empleos o se veían obligados a dejarlos.

Las madres trabajadoras han tenido que soportar especialmente el peso de este problema. «De los [adultos] que no trabajan, las mujeres de entre 25 y 44 años tienen casi tres veces más probabilidades que los hombres de no trabajar debido a las exigencias del cuidado de los niños».

Pero estos contratiempos tienen su lado positivo: el espíritu empresarial puede ofrecer nuevas oportunidades a las madres de todas las edades. La pandemia no ha disuadido a la gente de crear nuevas empresas.

Si la economía en general no es capaz de apoyar a las madres trabajadoras, entonces pueden encontrar que el espíritu empresarial les ofrece la flexibilidad y la autonomía necesarias dentro de su trayectoria profesional. Echemos un vistazo a lo que posiciona a las madres trabajadoras para tener éxito como empresarias.

¿Por qué quieren las madres convertirse en empresarias?

La posibilidad de ser independientes y controlar su futuro es un gran factor que impulsa a las mujeres a crear empresas, especialmente durante la pandemia de coronación. Uno de los rasgos que definen a Covid-19. Aunque el agotamiento está afectando a todos los niveles de trabajadores, desde los que están en primera línea hasta los que trabajan a distancia, la desesperación que sienten las madres trabajadoras ha sido demoledora. Las madres se enfrentan a decisiones imposibles que afectan a su salud mental hasta el punto de sentirse impotentes.

Aunque hay algunas estrategias que pueden aliviar la carga, como reducir las tareas adicionales y tratar de no reñir con ellas mismas, montar un pequeño negocio permite a las madres trabajadoras recuperar su sensación de poder.

El espíritu empresarial es flexible

Convertirse en empresaria no significa el fin de los cuidados o de las responsabilidades de ser madre. Las madres trabajadoras son grandes emprendedoras porque ya tienen una mentalidad similar cuando se trata de combinar las responsabilidades de gestionar un hogar con las de un trabajo remunerado.

Al igual que alguien que dirige su propia pequeña empresa, las madres trabajadoras deben priorizar constantemente las responsabilidades de cuidado y equilibrar las demandas de su tiempo entre la familia y el trabajo, sin dejar de tener en cuenta las consideraciones financieras.

El apoyo a las madres trabajadoras es clave para la recuperación de Covid-19

Las secuelas de Covid-19 no serán como encender un interruptor y ver el mundo anterior exactamente como lo dejamos. Más bien habrá un efecto de atenuación del interruptor. La luz acabará encendiéndose lentamente y el mundo que nos rodea tendrá un aspecto diferente.

Aunque las madres trabajadoras son grandes empresarias, el espíritu empresarial no es para todo el mundo. Algunas pueden elegir convertirse en empresarias mientras que otras pueden explorar la posibilidad de volver a la fuerza laboral.

El camino a seguir será diferente para cada uno, pero no podremos recuperarnos a menos que vayamos a por todas y apoyemos a las madres -y a todas las mujeres que se enfrentan a las desigualdades en la economía- con igualdad de oportunidades de trabajo, salarios y los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades. Entonces, y sólo entonces, se podrá emprender un camino sostenible que nos haga avanzar.

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